Dado que no estuve in corpore allí, quería compartir un poco la trastienda del asunto, para que los colegas y amigos colombianos puedan respirar tranquilos sabiendo del tipo de visita que se libraron.
Cronológicamente, más o menos esta fue la secuencia (los horarios son de Buenos Aires, cada quien puede consultar su propio uso horario aquí):
7:45 AM: Logro levantarme de la cama pensando el contenido de mi ponencia para el Encuentro., después de intentarlo sin éxito durante más de media hora, lapso en el que el estado de semisomnolencia en que me encontraba me mantenía aferrado a la cama.
8:00 AM: Dejo un café en el microondas y unas rodajas de pan en el tostador. Casi meto al gato en el tostador y le doy alimento balanceado a la taza de café, pero afortunadamente recordé a tiempo que estaba despierto.
9:00 AM: Entro a ducharme para estar más presentable al público. Entro en un vortex espacio temporal que hace que no se sepa nada de mi hasta cincuenta minutos después. Pasado ese lapso, decido pasarme fijador por el cabello y lucir el extraño peinado que finalmente el público pudo observar. Me comentaron que puede ser la nueva moda de este verano.
10:15 AM: Después de intentar durante veinte minutos contactarme con alguno de los organizadores del encuentro, y cuando ya estoy casi convencido de que los ha invadido la cordura y han desistido de mi ponencia, logro comunicarme con Gonzalo, y me dice que la cosa viene retrasada, porque todavía falta que termine de llegar el público. ¡Ya me parecía medio raro a mi que hubiera suficiente gente dispuesta a sentarse a escuchar una ponencia a las ocho de la mañana! Además me llegó el comentario de que en la noche previa se vivieron momentos de fiesta y descontrol en la noche bogotana, lo que explica también la resistencia al madrugón.
10:50 AM: Finalmente comienzo a hablar sobre los blogs jurídicos, el prestigio y el orden espontáneo. Y hablo, hablo, hablo, hablo, hablo, hablo y hablo. Cuando empiezo a ver que los asistentes cabecean y roncan me percato de que quizá estuve hablando demasiado. Hablo un poco más para cerrar el tema (¡pensé que iba a ser breve y me entusiasmé!). Pese a que el tiempo estipulado para las ponencias era de veinte minutos, yo hablé unas catorce horas. Si algún día me arrepiento de ser liberal, me postularé para conducir "Aló presidente". Hablar mucho y sin parar parece ser que me apasiona. No estoy tan seguro de que también apasione al público, pero creo que al menos se rieron en algún momento.
11: 35 AM: Termino (¡por fin!) mi ponencia y se abre espacio para las preguntas. Confieso que el retorno del sonido en Buenos Aires era muy malo, y no escuchaba muy bien lo que me estaban diciendo. Las preguntas fueron interesantes. Me preguntaron sobre el futuro del mercado editorial en la era de los blogs, sobre la posibilidad de que se generen nuevas formas de "autismo académico" en Internet y hasta sobre la experiencia del Partido Liberal. Concluidas las preguntas recibí aplausos. Aunque nadie se haya enterado, me emocioné un poco: no estoy acostumbrado a los aplausos. Comencé nuevamente la perorata para agradecer tanta calidez, pero mis anfitriones temieron ser rematados finalmente por la blableta, por lo que me despidieron amablemente.
11:50 AM: Partí raudamente hacia los tribunales en mi auto, tan contento con la experiencia que me puse a pensar que pronto debo viajar a Colombia. Tan ensimismado iba que casi choco, pero esa es otra historia...

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